Con las veinte uñas de mis veinte dedos pintadas de rojo sangre, me he sentado en el porche unas cuantas horas esperando que algo cambie.El tiempo está hecho de agujeros negros
que te atrapan, te devoran y te escúpen contra el suelo.
[Llevo un anillo de lata y una soga por collar; mi prometido espera al otro lado, yo lo tengo que encontrar.]
He clavado 27 alfileres a un santo en la Florida.
He vuelto sin pisar raya, sin doblar ninguna esquina...
Los chicos de las sombras afilan sus cuchillos y yo voy a dar una vuelta por las calles torcidas del centro, sólo quiero un par de puñaladas que me recuerden que aún estoy viva.
((al fin sola, al fin loca..))