
Amor ¡Oh amor! Si pudiera tocarte,
ojalá este verso
pudiera igualarte.
Retuerce una canción
que llegará, al fin,
al más ingrato corazón.
Ven y siente mi piel,
irá tan bien
que nunca te seré infiel.
¡Oh! Dulce flaca
tu hermosura es tan grande
como aquél cielo que no prende
que no envejece ni se opaca.
Y ya para terminar con este verso
que es tan duro como el yeso,
tan lleno de desdén
que no se apaga
ni aunque me fuera en tren.
Quisiera decirte con cuatro letras
y con profundo calor
que lo que yo siento por ti
no es otra cosa que el verdadero amor.
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