Sabes, hay muchas cosas que me fascinaría poder conocer, pero sé que no todo lo voy a lograr en esta vida. Tal vez sea en una o dos más si tengo suerte. O tal vez no lo logre nunca.
Me gusta imaginar que podré disfrutar de esto no sólo una vez, que podré conocerte cuántas veces me sea posible, de una y otra manera, cada vez diferente para lograr conocer cada parte de ti, sin faltarme absolutamente nada. No me gusta pensar en la muerte. A decir verdad, me aterra hacerlo y lo sabes.
Y es curioso el hecho de que hay días que me acuerdo de mis pensamientos de la infancia, de hace más de 10 años... y me encuentro en donde mismo. De alguna manera extraña vuelvo a sentir lo que sentía, vivir de nuevo ese miedo que me atormentó varios años hasta poder omitir el simple hecho de pensar en ello. Nunca pude cambiar esa idea de que al morir, simplemente se apagaba todo. A veces lo veía como si fuese un sueño, un sueño del que nunca se despierta. Pero no un sueño común sino un sueño de esos en los que no se sueña realmente nada. Que se sabe que se está dormido, pero no hay nada más allá de eso. Tu mente y un abismo de oscuridad horrible, no más.
Me aterraba sólo pensarlo, y al momento de dormir no podía evitar imaginarme -cuando cerraba los ojos- que había una posibilidad de no despertar jamás y quedarme ahí, atrapada en aquella profunda oscuridad.
Luego de varios años, aprendí a evitar ese tipo de pensamientos, aunque nunca desaparecieron totalmente. Pérdidas, accidentes y cosas parecidas me hacían recordar lo fácil que era desprenderse de todo lo tangible de este mundo.
¿Quién querría que le pasara eso?
...Él.
D.E.P.
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