Nunca me imaginé escribiéndole una carta. Desde que lo conocí supe que no sería una persona de mi agrado. Cuando me lo presentaron, lo confirmé.
Sin embargo, legalmente es parte de mi familia y debo aceptar que es el abuelo paterno de mi hijo y supuesto padre de mi esposo. Así que, dadas las circunstancias en que se encuentra nuestra situación ahora, me he dado la oportunidad de escribirle algunas palabras que desde hace tiempo he querido decirle.
Esta carta es, simplemente, para agradecerle su existencia y todo lo que eso ha generado en mi familia.
Gracias por maltratar a su esposa, me ha dado el trato más delicado por parte de mi esposo, su hijo.
Gracias por desquitar todas sus frustraciones con su familia, pues puedo estar segura que jamás le faltará amor a Jaziel por parte de su padre, no hay ni un momento en el que no se lo demuestre.
Gracias por ausentarse tanto, me ha dado a un esposo atento, dedicado y sumamente responsable para con su familia.
Gracias por su mal ejemplo, por no saber estar cuando más lo llegaron a necesitar, por ser egocéntrico, cínico y grosero, por hacer que su familia lo respetara en base al miedo, pues nos ha dado al mejor padre y esposo del mundo, porque gracias a todas sus equivocaciones, su hijo, mi esposo, trabaja día a día con todo lo que está en sus manos por no parecerse ni un poco a lo que usted ha sido en su vida, un mal padre.
No me malinterprete, seguramente usted ya sabe todo esto. Pero para mí, ha sido necesario decírselo, porque a fin de cuentas es gracias a usted, y mi suegra, que mi esposo existe y con él existe mi felicidad, y mi familia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario