junio 24, 2012

Cien aciertos más


Ayer hablaba de no esperar nada de los demás, ni siquiera a cambio, nada. Absolutamente nada. Y lamentablemente hasta el día de hoy todavía existimos personas que no logramos entender eso. Yo soy una de ellas, por más que hable sobre eso y conozca las consecuencias, las causas, etc. Sigue siendo tan difícil.

Es como exigirle a alguien, que no ha comido en una semana, que no tenga hambre.


Bueno, no venía a hablar de eso.
Ayer, también, recordaba ciertos momentos, ya saben como soy. Veía fotografías, me encanta hacerlo y saber cómo era mi vida antes. Y me topé con un escrito, muy sincero que te dediqué hace años. De seguro ni lo viste, o tal vez yo bloqueé los comentarios. No lo sé, pero me sentí en ese mismo instante. Con todas las palabras que iba leyendo, recordaba todos aquellos momentos exactamente como sucedieron. Como si no hubiera pasado nada de tiempo desde aquél entonces.

Todavía siento todo eso que dije. Te amo, como desde hace mucho. Y ya no tengo tiempo, debo comer.
Pero te amo, te quiero, te deseo y mil cosas más.


FIN, interrupción gracias a la comida.

1 comentario:

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